Familias Sacerdotales

Por Susana Rossi

Hace ya varios años utilizamos en nuestra iglesia, el sistema de células como medio de trabajo para la integración del nuevo creyente y la formación del carácter de Cristo en la vida de los discípulos. Hemos visto resultados maravillosos, de vidas transformadas; hombres y mujeres que van creciendo y madurando en el propósito de Dios.

Y meditaba en esta idea, porque al igual que sucede con una célula, en nuestra familia debemos aspirar a lograr los mismos resultados, es decir generar un ambiente adecuado para la formación del carácter de cada uno de ellos y alcanzar la integración como familia en: amor, armonía, respeto y apoyo mutuo.

Por esta razón creo en dos conceptos fundamentales:

LA IGLESIA DEBE FUNCIONAR COMO UNA GRAN FAMILIA.

LA FAMILIA DEBE SER MI PRIMERA CELULA.

Afectando nuestras generaciones

Sin lugar a dudas, uno de los mayores anhelos que tenemos los cristianos, es afectar nuestras generaciones, es decir que nuestros hijos, nietos, bisnietos y aun los que vendrán después de ellos, no se aparten de los caminos del Señor, sino que le sirvan con todo su corazon.

«Y éste será mi pacto con ellos, dijo Jehová: El Espíritu mío que está sobre ti,  y mis palabras que puse en tu boca, no faltarán de tu boca, ni de la boca de tus hijos, ni de la boca de los hijos de tus hijos, dijo Jehová, desde ahora y para siempre.» (Isaías 59:21)

Esta promesa en verdad es un aliento para nuestras generaciones. Si bien esta hablando al pueblo de Israel en épocas de Isaías, aquellos que amamos a Dios y le servimos, podremos comprobar que tarde o temprano será una realidad, también para nuestras familias.

¡Somos llamados a afectar generaciones! Tenemos un Dios de pactos que no solo quiere bendecir nuestras vidas sino las de aquellos a quienes influenciamos, empezando por nuestro hogar.

¿Estamos levantando familias sacerdotales?

Al escudriñar la Palabra de Dios llego a la conclusión, que lo que debería ser bendición y legado espiritual, en ocasiones se termina deformando.

Entiendo que un hombre o mujer de Dios puede ser muy efectivo en su tarea pastoral, pero fallar a la hora de ser padre/ madre en su propio hogar. Basta con mirar la historia de Elí con sus hijos para entender de lo que hablamos. Me pregunto entonces ¿cómo podemos servir al Señor con autoridad, sin corregir a nuestros hijos?

El apóstol Pablo, al escribirle a Timoteo, le menciona una de las características de los obispos de la iglesia. Aquellos que sirvan al Señor tienen que, entre otras cosas, tener la siguiente característica:

«que gobierne bien su casa, que tenga a sus hijos en sujeción con toda honestidad (pues el que no sabe gobernar su propia casa, ¿cómo cuidará de la iglesia de Dios?) (1 Timoteo 3:4-5)

Claramente Pablo estaba sentando una de las bases para servir con autoridad en la iglesia del Señor: la sujeción de los hijos.

¿Podremos encontrar gratificación en nuestras actividades si nuestra familia está en caos? Lamentablemente observo aún a lideres de la iglesia que en una actitud de negación se refugian en sus quehaceres o aún en el servicio en el templo, para no ver lo que en verdad sucede a su alrededor.

¿De que me servirá ganar todo el mundo y ser reconocido como un gran hombre o una gran mujer de Dios, si en el camino pierdo a mi familia?

Creo no equivocarme en pensar en la idea de que muchos hombres y mujeres en la Palabra de Dios, al igual que nosotros, quisieron hacer las cosas bien, pero en el camino se equivocaron y lo que es peor no supieron corregir sus errores a tiempo.

Pensaba en ¡Cuántos errores cometemos los padres! Nos encantaría que existiera una escuela o al menos un manual para padres, ¡pero aún no lo hay! La escuela: es la vida y el manual: es la Palabra de Dios que nos enseña con fundamentos claros a formar a nuestros hijos de manera ética y con valores claros acerca de los principios de Dios.

Cuando como pades tal vez vemos a un hijo que anda por mal camino en la vida,  probablemente lo primero que nos preguntamos es: «¿que hice mal?» «¿en qué me equivoqué?»

Por supuesto que no siempre es responsabilidad de los padres lo que los jóvenes hacen, sobre todo cuando ya son adultos. La ley en este sentido nos ayuda a poner un límite a nuestra obligación de padres, es decir, cuando son mayores de edad lo que hagan ya es su responsabilidad y deberán hacerse cargo de sus actos.

Espiritualmente sucede lo mismo, los primeros años, la adolescencia y la primera juventud es la época ideal para dejar huellas permanentes en sus mentes y corazones. Luego ellos aprenderán a tomar sus propias decisiones. Si contás con pequeños en estas edades, proponete dedicar tiempo a la formación sobre todo espiritual de tus hijos. Si tal vez los tuyos ya crecieron y hoy tenés la bendición de ser abuelo, una nueva oportunidad se levanta por delante, para formar a la siguiente generación. Es maravilloso ver a abuelos abocados a la educación cristiana de sus nietos y el resultado es extraordinario. Aún si sus propios hijos se han alejado del Señor, esos abuelos llegan a sembrar semillas permanentes en sus nietos.

Que la obra del Señor no nos consuma todas nuestras fuerzas, reservemos nuestros mejores momentos para sembrar en nuestras propias familias.

Una hermosa enseñanza de vida

 

Que maravillosa eneñanaza fue para mí y para la congregación, lo que nos sucedió. Un domingo en el que teníamos entrega de niños, vino una pareja de la iglesia con su pequeño al altar, la sorpresa fue la gran cantidad de familiares que lo acompañaban. Al preguntarles el porqué tantas personas habían asistido nos contaron que ese niño era el primero, de la quinta generación de creyentes en esa familia. ¡Fue realmente una emoción enorme para todos los presentes escuchar esa historia de vida! 

¡Que maravilloso es saber que el evangelio corre de generación en generación en nuestros hogares! ¡Es Dios mismo usándonos para afectar nuestra descendencia!

Tal vez usted esta leyendo esta nota y su corazon se entristece al pensar en alguien de su familia que por algun motivo esta lejos de los caminos del Señor. Tal vez un hijo, un hermano, un nieto…Nadie esta exento de esta realidad que seguramente duele mucho. El objetivo de esta nota es alentarte en fe a que no bajes los brazos, mientras tengamos vida, podemos seguir clamando y aun sembrando en los nuestros.

Finalizo con un pasaje que seguramente alentará tu vida.

 

Romanos 4:18-22 dice: «Él creyó en esperanza contra esperanza, para llegar a ser padre de muchas gentes, conforme a lo que se le había dicho: Así será tu descendencia.  Y no se debilitó en la fe al considerar su cuerpo, que estaba ya como muerto (siendo de casi cien años ), o la esterilidad de la matriz de Sara. Tampoco dudó, por incredulidad, de la promesa de Dios, sino que se fortaleció en fe, dando gloria a Dios, plenamente convencido de que era también poderoso para hacer todo lo que había prometido; por lo cual también su fe le fue contada por justicia.»

 

¿Será que estamos debilitados en nuestra fe? o ¿Estamos plenamente convencidos que Dios hará la obra en nuestra familia?

 

pies en orilla del lago

En Dios Confiamos

Por: CLAUDIO FREIDZON

Nuestra confianza en Dios es el alimento de nuestra fe. Creemos en su poder sobrenatural y su fidelidad que se manifiesta siempre a tiempo.

El propósito de las maravillas de Dios, es que el mundo crea. Que cada persona pueda tener la oportunidad de ser tocada por su poder.

En Hechos 19:11 [RV 60] dice la Palabra de Dios. “Y hacía Dios milagros extraordinarios por mano de Pablo, de tal manera que aún se llevaban a los enfermos los paños o delantales de su cuerpo, y las enfermedades se iban de ellos, y los espíritus malos salían.”

¡Qué importante considerar que los milagros se produjeron a través de un hombre transformado por el amor de Dios, con una nueva vida; un nuevo corazón!

Pero los milagros son de Dios, las maravillas le pertenecen…los milagros no son del hombre.

Nosotros simplemente, somos los que clamamos y esperamos.

El Señor hacía milagros en Éfeso; un lugar de absoluta idolatría, allí el nombre de Jesús era predicado y exaltado, porque las manifestaciones de su poder se daban de una forma extraordinaria.

Pablo fue llevado a esa ciudad para vivir una experiencia superadora del poder de Dios.

Estos acontecimientos nos llevan a la reflexión que debemos “enfocar” nuestro tiempo de adoración. Muchas veces la excesiva “familiaridad” con la religión nos aparta del foco en que debemos concentrar nuestros corazones…Cristo.

Nuestra plena confianza debe estar arraigada en el Dios extraordinario que tenemos.

La condición humana que debemos adoptar es la de concentrar nuestra atención en el tiempo que dedicamos a la oración, la iglesia, la alabanza y la adoración, esperando edificarnos en la fe, anhelando que suceda lo que tantas veces aconteció en la Biblia.

En Juan 21:3 [RV 60] la Palabra de Dios nos relata un hecho que impactó a los discípulos de Jesús.

“Simón Pedro les dijo: Voy a pescar. Ellos le dijeron: Vamos nosotros también contigo. Fueron, y entraron en una barca; y aquella noche no pescaron nada.”

Este episodio, narra la condición en la que se encontraban esos hombres que habían escuchado rumores sobre la resurrección del Señor, pero que sus corazones estaban dispuestos a la incredulidad y cerrados a la esperanza; pero, a partir del siguiente versículo, todo cambiaría en sus vidas…”Cuando ya iba amaneciendo, se presentó Jesús en la playa; mas los discípulos no sabían que era Jesús.” [Jn. 21:4 RV60]

Luego de ello el Señor toma contacto con ellos y acto seguido se produce un milagro extraordinario: “Y les dijo: Hijitos, ¿tenéis algo de comer? Le respondieron: No. Él les dijo: Echad la red a la derecha de la barca, y hallaréis. Entonces la echaron, y ya no la podían sacar, por la gran cantidad de peces.” [Jn. 21:5-6 RV60]

Todo milagro contiene dos componentes: Dios y Su Palabra por un lado y por el otro, la fe.

El Señor propuso la solución a una noche de pesca infructuosa y los pescadores aceptaron.

El Dios Todopoderoso en el que confiamos se revela una vez más en este capítulo con un hecho sobrenatural contundente.

En medio del fracaso; en medio de la escasez, aún en medio de las “redes vacías”, el Señor está siempre presente cuando nuestra fe acciona nuestra relación con Él.

Ese Cristo resucitado es el mismo Dios en quien confiamos y no ha cambiado. Sigamos depositando nuestra esperanza en Él.

El Señor aparece en los momentos más difíciles; su fidelidad nos lleva a reforzar nuestra fe.

“Entonces aquel discípulo a quien Jesús amaba dijo a Pedro: !!Es el Señor! Simón Pedro, cuando oyó que era el Señor, se ciñó la ropa (porque se había despojado de ella), y se echó al mar.” [Jn. 21:7 RV 60]

Recuperado de: https://reydereyes.com.ar/en-dios-confiamos-dr-claudio-freidzon/

Una economía estable

 

 Por: Por Daniel González

“Los siete años de abundancia en Egipto llegaron a su fin, y tal como José lo había anunciado, comenzaron los siete años de hambre, la cual se extendió por todos los países. Pero a lo largo y a lo ancho del territorio de Egipto había alimento. Cuando también en Egipto comenzó a sentirse el hambre, el pueblo clamó al faraón pidiéndole comida. Entonces el faraón le dijo a todo el pueblo de Egipto: Vayan a ver a José y hagan lo que él les diga”. Génesis 41:53-55

 Frente a la situación que se vive a nivel mundial y también como nación, necesitamos buscar consejos sabios en La Palabra de Dios para saber cómo conducirnos.

No debemos tener temor sino actuar como la Biblia nos enseña. En el Salmo 112:5b-6a leemos: «Gobierna sus asuntos con juicio, por lo cual de esta forma no resbalará jamás». Esto significa que aquel que maneja sus asuntos con sabiduría, al actuar de esta forma nunca caerá. No importa qué tan inestable sea la situación, no resbalará jamás. Aquí la palabra «juicio» tiene dos acepciones. La primera tiene que ver con ser juicioso, inteligente. Quien gobierne sus asuntos de manera inteligente jamás resbalará.

Podemos llevar esto a nuestra economía personal y familiar de una manera muy sencilla siguiendo algunas pautas: hacer un presupuesto mensual de gastos, es decir calcular antes de comenzar a edificar la torre, como nos enseñó Jesús; utilizar la tarjeta de crédito como un instrumento de pago y no como un medio de vida lo cual nos permitirá desarrollar contentamiento como enseña el apóstol Pablo; y hacer del ahorro un ejercicio, una gimnasia para poder aprovechar los buenos momentos al igual que la hormiga y así poder tener recursos en todo tiempo, sean épocas de bonanza o de crisis.

José es un buen ejemplo bíblico de esto. Cuando llegaron los siete años buenos, José supo administrar esa abundancia de granos, por eso tuvo alimento también en los 7 años malos y no solamente en los años de abundancia.

Deseamos que de una vez y para siempre el Pueblo de Dios entienda estos principios y los pueda poner por obra. Porque fue durante la peor crisis de Egipto cuando más prosperó José. Y no porque tuvo suerte, sino porque había guardado alimento. La provisión guardada no era una casualidad del destino, sino porque José gobernaba sus asuntos de manera juiciosa.

La segunda acepción de «juicio» tiene que ver con la justicia, el que se encarga de sus asuntos de manera justa, al actuar de esta forma, tampoco resbalará jamás.

Primero, justicia para con Dios lo cual significa honrarlo con nuestros diezmos y ofrendas, es decir, con la parte que le pertenece y le corresponde al Señor. Porque toda injusticia acarrea desgracia para nuestra economía y nuestra vida; La Palabra de Dios enseña que quienes retienen más de lo que es justo vienen a pobreza, por eso necesitamos en primer lugar ser justos para con Dios, el proveedor de todas las cosas que tenemos.

Segundo, justicia para con el prójimo lo que significa ser justos con los demás, por ejemplo los patrones con sus empleados. Aquí se refiere a pagar a cada persona lo que corresponde, y el trabajador brindar el servicio acorde al pago que recibe. Para crecer económicamente necesitamos también crecer en justicia, expresando de forma concreta el amor los unos por los otros.

Si como individuos actuamos de esta manera, por más dura que sea la situación, la promesa de La Palabra nos dice que no resbalaremos jamás porque hemos manejado nuestros asuntos con juicio, con justicia para con Dios y para con los hombres.

Si te preocupa el futuro, no tengas temor, ten esperanza en Dios. No una esperanza ficticia sino basada en La Palabra de Dios y en el hecho de que si hacemos nuestra parte, si obedecemos sus mandamientos, Dios es fiel y siempre cumple la suya haciendo que su Palabra no vuelva vacía.

Que en este tiempo también podamos ser sal y luz a los demás, y que el mundo pueda ver que el Pueblo de Dios gobierna sus asuntos con juicio, y que a causa de esto no resbala jamás

 

Recuperado de: Argentina Oramos por Vos https://www.oramos.com.ar/blog/la-personal-del-pastor/una-economia-estable

Debemos prepararnos para el crecimiento

Pr. Daniel González

“Y nadie echa vino nuevo en odres viejos; de otra manera, el vino nuevo rompe los odres, y el vino se derrama, y los odres se pierden; pero el vino nuevo en odres nuevos se ha de echar”. Marcos 2.22

Para crecer y entrar en etapas nuevas debemos estar preparados, ya que muchas crisis se producen, no por lo nuevo, sino por la falta de preparación para recibirlo.

El vino nuevo:

En lo emocional, estar preparados para comenzar una relación sentimental.

En lo familiar, estar preparados para recibir a los hijos.

En lo económico, estar preparados para administrar mayores recursos.

En lo profesional, estar preparados para responsabilidades mayores.

Este vino requerirá de un odre nuevo para que pueda ser aprovechado y, además, para que no rompa el odre viejo.

El odre nuevo:

Sanidad emocional y amplitud para compartir.

Matrimonio bien consolidado.

Dominio propio y establecimiento de prioridades.

Disciplina en la organización y excelencia en la ejecución.

Este odre debe ser preparado antes de que llegue el vino nuevo, para alejar toda crisis de tu vida y no entrar en conflicto a causa de las bendiciones.

Necesitamos entender que el odre de hoy sirvió para el vino actual, y que el vino nuevo requerirá de un odre nuevo.

Yo bendigo tu vida con preparación para recibir lo nuevo de Dios, y que esto sea para bendición y no haya crisis por falta de preparación.

Recuperado de:https://renacer.ar/blog/prepararnos-crecimiento/

5 Cosas que tus hijos necesitan escuchar de ti

Por: Marco Barrientos

  1. Te Amo Incondicionalmente

Nuestros hijos deben saber que no hay nada que pudieran hacer que nos causara amarlos más, y no hay nada que pudieran hacer que nos causara amarlos menos.
La manera más eficaz de ensenarle el amor de Dios a nuestros hijos es demostrándolo.

2. NO ERES PERFECTO

Vivimos en un mundo donde cada persona tiene su propia plataforma. Entre las redes sociales y la comunicación constante es fácil que nuestros hijos sean alagados o despreciados por multitudes. Debemos ser una dosis constante de realidad. La perfección humana no existe. El hecho de que tengan miles de seguidores en su cuenta de Twitter no significa que son mejor que los demás. De igual manera, el no ser popular no significa que valen menos.

3. ERES ÚNICO

Recuérdales que aunque no son perfectos, si son únicos. La presión y el deseo de ser aceptado es algo que todos sentimos. La habilidad de aceptarse a sí mismo, e ir contra la corriente cuando es necesario, es aprendida.

4. Tu Vida Tiene Propósito

Nuestros hijos necesitan ser reafirmados a cualquier edad. Cuando son pequeños comienzan a evaluar lo que quieren lograr en su vida, y cuando llegan a ser adultos los retos de la vida seguramente llegaran. Que entre la abundancia de menajes que recibe tu hijo, el tuyo sea el más fuerte.

5. ESPERO LO MEJOR DE TI

Espera lo mejor de tus hijos en cada etapa de la vida, y en toda circunstancia. Sin compararlos con los demás, y sin devaluar sus habilidades. Cuando triunfan, y cuando fracasan, que tu animo los impulse hacia adelante.

SERVIR”, LA PALABRA CLAVE PARA TU MATRIMONIO

Por: Larry Stockstill
“¡¿Qué te pensás que soy, tu sirviente?!”
Creo que he escuchado esa frase cientos de veces como un reclamo brutal entre esposos en la consejería matrimonial. Y sin embargo, Pablo usó ese término refiriéndose nada más y nada menos que a Jesús: “Jesús se despojó de sí mismo, tomando forma de siervo” (Fil. 2: 7).
“Siervo” significaba que Cristo dejó a un lado la gloria del cielo para venir y dar su vida por nosotros. Significaba que vivía todos los días en la tierra para los demás. Significaba que Dios le «poseía» y que había renunciado a sus derechos personales.
¿Cómo podemos aplicar esta increíble verdad acerca de Cristo a nuestros matrimonios?
PUEDO MORIR A MI AGENDA Y AMBICIÓN EGOÍSTA.
Seamos realistas: se trata principalmente de que «se haga mi voluntad». Nos despertamos y pasamos todo el día cumpliendo NUESTRA voluntad. «No solo no estoy particularmente interesado en tu agenda, no te interpongas en la mía».
¿Y si mi voluntad te ayudara a lograr la tuya? El amor verdadero es cuando mi voluntad ha pasado a un segundo plano y pongo tu voluntad (agenda, objetivos y propósitos) primero. ¡Imagínese si dos personas en un matrimonio estuvieran haciendo eso, todo el día, el uno por el otro!
TE CONSIDERO MÁS IMPORTANTE QUE YO.
Eres importante. Eres lo suficientemente importante como para que te escuche con atención. Eres lo suficientemente importante como para que me dé cuenta de todas tus necesidades. Eres lo suficientemente importante para que yo diga palabras que te eleven y te mantengan positivo. Tu importancia, tu desarrollo, tu carrera, tu salud, tu diversión… todo sobre ti es muy importante para mí. En lugar de deshonrarte y despreciarte, te trataré como a la realeza, un VIP, una celebridad mucho más importante que yo.
QUIERO CONOCER TUS INTERESES.
En nuestras duras conversaciones, quiero escuchar tus intereses y ayudarte a alcanzarlos.
La gente pelea y discute sobre cuestiones y opiniones. Discuten sobre quién tiene la culpa después de los fracasos. Discuten sobre roles y atacan identidades. Todo eso no nos lleva a ninguna parte.
Busquemos escuchar sus «intereses». Detrás de los gritos y las rabietas, ¿qué está tratando de decir que necesita pero que no puede obtener? Descubra sus intereses. SIRVE a tu cónyuge ayudándolo a poseer eso que desea.
YO ME SOMETO A TI Y TÚ TE SOMETES A MÍ.
“Sométanse unos a otros, por reverencia a Cristo” Efesios 5:21 NVI
Este versículo es un prefacio de la enseñanza de Pablo sobre los roles de los esposos y las esposas. Fue muy claro en esos roles. Sin embargo, mantener esos roles solo ocurre cuando ambas partes están mutuamente dispuestas a ceder ante la otra.
Trabajamos juntos. Nos preferimos el uno al otro. Compartimos responsabilidades. No nos dominamos ni nos controlamos. Somos coherederos de Cristo. ¿Ves la diferencia que hace cuando dejamos de lado nuestras posiciones, ambiciones y privilegios y buscamos servir a nuestro socio?
Hagamos de este un año de «servicio»:
Ayudemos a nuestro cónyuge a alcanzar sus objetivos.
Honrémoslo como importante y un «VIP».
Dejemos de discutir y escuchemos sus intereses.
Sometámonos el uno al otro como a Cristo.
“SIERVO”: QUÉ DIFERENCIA PUEDE HACER UNA PALABRA.

7 Reglas para tener un buen desacuerdo

Por: Larry Stockstill

 La vida personal del pastor

Nuestra sociedad se ha salido de control. La civilidad, la cortesía y el honor están desapareciendo. La ira, el desprecio y la falta de respeto se han convertido en la norma a la hora compartir nuestros diferentes puntos de vista sobre un tema, sea político, social o relacionado a la fe. Estas son mis 7 reglas para poder tener un buen desacuerdo:

  1. ESCUCHAR. Si dejo de escuchar, la lucha está en marcha e interpreto cada frase a través de mi filtro de malentendidos. Debemos procurar entender lo que la otra persona está queriendo explicar. Démosle a la persona con la que no estamos de acuerdo tres oraciones por cada una que nosotros hablemos. . Eso significa que usted estará concentrado en escuchar y comprender en lugar de luchar.
  2. MIRAR. Mire a la persona a los ojos. Los ojos son las ventanas del alma. Los ojos de su interlocutor comunicarán su enojo, dolor, miedo u orgullo. Pero cuando sus ojos se encuentren con los de usted, podrán ver su comportamiento tranquilo y afectuoso (¡si lo tiene!). Usted puede, literalmente, calmarlo con ojos que nunca muestran enojo o miedo.
  3. ACUERDO. ¿Hay algo en lo que pueda estar de acuerdo? ¿Incluso un pequeño punto? Empiece por ahí. Casi nunca alguien está 100% equivocado. La persona con la que mantiene su debate está tratando de comunicarle una inquietud, incluso si lo hace en la forma incorrecta. Si usted escucha con atención y oye una declaración verdadera, coméntela inmediatamente. Construya una humanidad en común antes de construir una opinión en común.
  4. VOLUMEN. Baje el volumen. Las palabras fuertes inflaman las emociones de “lucha o huye”. Cuando intencionalmente baja el volumen, el tono de su interlocutor bajará también. En algunas discusiones, intencionalmente he llegado a casi un susurro y he observado el efecto inmediato que esto tiene en el otro. ¡Inténtelo!
  5. REPETIR. Cuando repetimos las últimas palabras de una oración crítica, inmediatamente la persona que tenemos delante se da cuenta de que la estamos escuchando. Elija una oración de importancia e inserte esto: «Entonces, lo que estoy oyendo decir es ___________». Cada vez que haga eso, convencerá a la persona con quien debate que usted está realmente interesado en su punto de vista. Después de varias veces de repetir, pregúntele si ahora le permitiría a usted responder.
  6. HONOR. Muchos desacuerdos no son por cuestiones, sino por deshonra. Cuando una persona siente que está siendo «abatida», reacciona. Cuando su personalidad, raza, género, creencia religiosa, situación financiera o condición educativa son menospreciadas, la respuesta natural es la lucha. Mire más allá del exterior y vea a una persona a la imagen de Dios. Ellos merecen respeto. Ellos merecen ser escuchados. Pedro lo dijo de esta manera: «Honra a todos los hombres».
  7. DEJAR. Si nada de lo anterior funciona, váyase. Es difícil tener una discusión con uno mismo. Aléjese y no se de vuelta. No amenace con irse frunciendo el ceño o haciendo un gesto. Sólo váyase y espere un mejor momento para llevar adelante dicha discusión. Dígale a la otra persona que lo llamará más tarde. Ninguna discusión se resuelve cuando una de las partes está incoherentemente enojada.

Los problemas que tenemos en nuestra sociedad son enormes. Hay múltiples puntos de vista. Podemos ganar una discusión y perder a un prójimo. Tranquilicémonos. La violencia física, los insultos, las discrepancias en las redes sociales, el ataque a personas en restaurantes, etc, todo eso es para personas que no tienen control civil y, por lo tanto, no contribuyen. Que nuestra actitud siempre sea “Te amo”. Ahora, aprendamos a poder estar en desacuerdo.