Consejos para vivir en comunión íntima con Dios

Por: Claudio Freidzon

 Mensaje al corazón

La comunión con Dios, el fuego del Espíritu Santo ardiendo en la iglesia, y en el corazón de cada creyente, es lo que nos hace diferentes en este mundo. Así como la zarza que vio Moisés, que era un simple arbusto del desierto, y sin embargo tenía algo sobrenatural: Ardía con el fuego de Dios y no se consumía.

Hoy es el tiempo donde la iglesia tiene que marcar la diferencia. Y la diferencia no la hacen nuestros programas y estrategias, la diferencia la hace una iglesia enamorada de Jesús, en comunión íntima con Dios y que arde con el fuego del Espíritu Santo.

Moisés era un hombre apasionado por la presencia de Dios. Amaba la comunión con Dios, más que los milagros poderosos que veía a diario en su ministerio como líder espiritual del pueblo de Israel. “Jehová dijo a Moisés: Anda, sube de aquí, tú y el pueblo que sacaste de la tierra de Egipto, a la tierra de la cual juré a Abraham, Isaac y Jacob, diciendo: A tu descendencia la daré; Y yo enviaré delante de ti el ángel, y echaré fuera al cananeo y al amorreo, al heteo, al ferezeo, al heveo y al jebuseo (a la tierra que fluye leche y miel); pero yo no subiré en medio de ti porque eres pueblo de dura cerviz, no sea que te consuma en el camino”. Éxodo 33:1-3

Luego de la catástrofe del capítulo 32, donde el pueblo se hace un becerro de oro y se vuelve a la idolatría llegan estas duras palabras del Señor: “Mi ángel irá delante de ti, pero yo no iré contigo, ni con este pueblo de duro corazón”. Era como decirle, “les seguiré manifestando mi poder para la conquista, mi ángel poderoso irá delante, pero yo no iré en medio de este pueblo”. ¡Pero Moisés era un apasionado por la comunión con Dios! ¡Moisés no quería el poder del Señor, lo quería al Señor! Quería conocerlo, tener amistad y caminar con ÉL. Mientras el pueblo vivía clamando: “¡Queremos agua! ¡Queremos comida!” Moisés oraba:“Muéstrame tu gloria, quiero conocerte, te quiero a ti….”.

El Salmo 103:7 declara cómo Dios se revela. “Sus caminos notificó a Moisés. Y a los hijos de Israel sus obras”. ¿Se ha puesto a pensar por qué Moisés recibió este conocimiento y no el pueblo? Por una sencilla razón ¡Moisés lo anhelaba y se lo pedía!: “Ahora, pues, si he hallado gracia en tus ojos, te ruego que me muestres ahora tu camino, para que te conozca y halle gracia en tus ojos…”(Éxodo 33:13). Y Dios lo hizo. Moisés se levantó como un intercesor, y le siguió clamando al Señor: “…y mira que esta gente es pueblo tuyo. Y él le dijo: Mi presencia irá contigo, y te daré descanso. Y Moisés respondió: Si tu presencia no ha de ir conmigo, no nos saques de aquí”. (Éxodo 33:13-14)

Moisés se levantó como intercesor y pidió que la presencia de Dios vuelva a manifestarse en medio del pueblo. Clamaba por un gran despertar espiritual.

Hoy es el tiempo en que como líderes nos levantemos en clamor por un avivamiento espiritual. Que roguemos con hambre, con pasión, para que la presencia del Espíritu Santo se manifieste con gloria en nuestras vidas, en nuestras casas, en nuestros ministerios y congregaciones.

Pero además de pedirle a Dios, debemos prestar atención a aquellas cosas que alejan la presencia del Señor de nuestras vidas. Sólo por enumerar algunas:

  • 1.La batalla en nuestra mente: Los pensamientos que nos distraen y no nos dejan concentrar en lo más importante, que es sentarnos como María a los pies de Jesús a oír su Palabra.
  • 2.La necesidad de aprobación: Vivir preocupados por lo que los demás piensan y dicen de nosotros, buscando siempre la valoración de los hombres.
  • 3.Las distracciones: Priorizar en este mundo de las comunicaciones y dispositivos, y celulares, la comunicación con los demás, antes que nuestro propio tiempo a solas con Dios. El enemigo quiere distraernos de las cosas del Señor. ¡Y muy especialmente de la vida de oración y la comunión con él!
  • 4.Las preocupaciones: los pensamientos de todo lo que tenemos que hacer en el día, la agenda, los proyectos; no nos dejan permanecer quietos sobre nuestras rodillas. Como un famoso escritor acerca de la oración dijo: “Hay cristianos que están dispuestos a hacer cualquier cosa para Dios, excepto orar”.

En definitiva, Dios nos llama a valorar la presencia de Dios, y darle honra al Espíritu Santo en nuestros corazones y llevarlo a nuestros hogares. Recordemos que el arca del pacto estuvo muchísimos años en la casa de Abinadab, luego que los filisteos por temor la devolvieron, y nada extraordinario sucedió a a Abinadab y a su casa.

Pero luego del triste episodio de Uza, bastaron apenas tres meses en la casa de Obed Edom para que sucediese algo asombroso: “Y estuvo el arca en casa de Obed Edom Geteo tres meses, y bendijo Jehová a Obed Edom y a toda su casa” (2 Sam. 6:11) ¿Dónde estuvo la diferencia? Al igual que Moisés, Obed Edom supo valorar la presencia de Dios, le dio honra y preeminencia, y fue bendecido él y toda su casa. Era un amante y un buscador de la presencia de Dios.

Dios nos llama a darle la bienvenida al espíritu Santo en nuestros corazones, a clamar con todo nuestro corazón para que nos llene de Su presencia. A caminar en comunión y amistad con Él, en el fuego de Su presencia. Bajo la unción que pudre los yugos. ¡Que nuestras vidas marquen la diferencia con el fuego del Espíritu Santo!

CÓMO RECONOCER SI SOMOS CONTAGIOSOS

Por: Por Larry Stockstill

¿Has pensado en TODAS las formas poderosas y virales en que eres contagioso?

  • Tu ACTITUD es contagiosa: EL PODER DE LA QUEJA

Israel enfrentó cuatro plagas diferentes en el desierto. Más a menudo que no, esas plagas vinieron de actitudes mortales.

La «chusma» en la retaguardia de la congregación constantemente tenía malas actitudes. Se quejaron de la comida, del agua, del liderazgo y tantos inconvenientes.

Cuando tengo una buena actitud, otros también se vuelven más positivos. Recuerda que los demás están constantemente «captando» tu actitud.

  • Tus PALABRAS son contagiosas: EL PODER DEL RUMOR

La «fábrica de rumores» ha estado trabajando sin parar este último tiempo. Las redes sociales casi han roto la capacidad de ancho de banda de Internet a medida que todos transmiten «algo que escucharon». No pases rumores a otros. Mantente a una «distancia social» de las medias verdades, exageraciones, predicciones salvajes y venganzas personales.

  • Tus EMOCIONES son contagiosas: EL PODER DEL PÁNICO

Hay una razón por la que es ilegal gritar «FUEGO» en broma en un teatro abarrotado. Las personas pueden morir mientras pisotean a otros hasta matarlos tratando de arrastrarlos hasta la puerta de salida.

Controla tus emociones. Que no te puedan acusar de poner una expresión de pánico en la cara de alguien. Sé un pacificador, una persona relajada. Una de tus contribuciones más importantes en este momento es decir: «¡Vamos a superar esto!»

  • Tu AMABILIDAD es contagiosa: EL PODER DE UNA SONRISA

En tiempos de escasez, se siente como cada hombre por sí mismo. La gente agarra y arrebata. Muy pocas personas ofrecen ayudar a otra persona a satisfacer sus necesidades mientras sacrifican algo que realmente necesitan.

Sonríe a la gente. Ofrece alcanzar algo que ellos no pueden alcanzar y entrégueles algo que realmente podrías haber usado tú mismo. La amabilidad es el arte de notar las necesidades de los demás y olvidarse lo más posible de las propias.

  • Tus IDEAS son contagiosas: EL PODER DE UNA SOLUCIÓN

Se creativo ahora con tus soluciones. La gente está confundida y desconcertada. Sus vidas se sienten fuera de ritmo y orden. Si descubres algo que te hace la vida más fácil ahora, ¡compártelo con el mundo! La web está llena de personas que hacen máscaras, desinfectantes para manos y forman grupos con un solo propósito: dar soluciones a otros.

  • Tu FE es contagiosa: EL PODER DE UNA CONVICCIÓN

Pablo dijo que «…gracias a Dios que en Cristo siempre nos lleva triunfantes y, por medio de nosotros, esparce por todas partes la fragancia de su conocimiento.” (2 Cor. 2:14)

Recuerdo haber pasado por una fábrica de pan, ¡y olía tan bien que mi lengua casi me golpeó el cerebro! Me encanta el glorioso perfume de mi esposa. Es una fragancia contagiosa. SEAMOS UNA FRAGANCIA CONTAGIOSA DE AMOR, ALEGRÍA, PAZ, AMABILIDAD, BIENESTAR Y AUTOCONTROL.

Eres contagioso. Asegúrate de que las emociones con las que eres VIRAL traigan sanación al mundo y no destrucción

NUESTRO LUGAR COMO INTERCESORES

Por: Pedro Ibarra

 Mensaje al corazón

Cuando oramos por paz es porque existe una batalla y Jesucristo es nuestro modelo como conquistador de la paz. En aquellos días, los judíos se desilusionaron de Él porque ellos creían que los liberaría de la esclavitud romana derramando sangre. Empuñando armas y usando la violencia. Para ellos, Jesús fue una víctima y su vida prometedora fue un desperdicio. ¡Qué mirada equivocada!

Cuando el Apóstol Pablo declara que nuestra lucha no es contra seres humanos, está hablando de la operación de las fuerzas del mal. Sin embargo, cada hombre y cada mujer, sean gobernantes o parte del pueblo, son responsables de sus actos y Jesús encarnó esa batalla con éxito al depender de y sujetarse al Padre.

Podemos citar dos ejemplos. Cuando lo arrestaron, para luego crucificarlo, les dijo que era capaz de pedir legiones de ángeles y Dios las enviaría, pero ese no era el camino. Y cuando, al inicio de su ministerio, el mismo diablo vino a ofrecerle todos los reinos del mundo (Mateo 4: 8-10). Ser rey de todos los reinos supone gobierno, lo cual implica control y dominio.

Es allí donde Jesús nos enseña que no sirve conquistar una corona sin cruz porque sin cruz, no hay corona; tampoco está resuelto el problema del pecado y de esa manera su reinado vendría a ser mayor esclavitud. Es por eso que Cristo en el Calvario fue el vencedor de todos los tiempos. Su victoria fue total y perfecta porque en su cuerpo llevó los pecados de todas las personas, de todos los lugares y de todos los tiempos. De esa manera deshizo el pecado.

El enemigo podía tocar a los hijos de Adán porque vendieron sus descendencia (Romanos 5:12-14). Pero Jesús no vino del mismo linaje caído y fue a la vez sin pecado. De modo que, cuando el sistema del mundo liderado por Satanás lo llevo a un juicio injusto y falso y lo condenó a morir en la cruz, este se convirtió ante el trono del Juez Eterno en reo culpable por haber tocado al único que no podía tocar.

Como intercesores debemos entender que el diablo está condenado pero no está encarcelado. Es decir, que el intercesor debe hacer prevalecer ante el altar del Señor la legalidad de la victoria de Cristo en la cruz como el Cordero de Dios, lo cual siempre será así.

Creo que nuestra victoria por Argentina implica una cuestión de naturaleza como la de Jesús “cordero”, lleno de humildad y mansedumbre, al enfrentarnos entre otros al principado de orgullo de nuestra nación, Y, si en algún momento, vemos la corrupción o las injusticias de los gobernantes, usemos esto como una fuerza positiva convirtiéndola en intercesión que exige justicia. Creamos que el Señor, en su santidad, también siente indignación contra las injusticias.

¡Juntos creamos que veremos la Gloria de Dios!

LA ORACIÓN QUE AGRADA A DIOS

Por: Por Claudio Freidzon

Tu decisión de hoy construye tu futuro. Dios es el mismo que bautizó a la iglesia en su comienzo, el día del Pentecostés. Es por eso que hoy desea activar tu fe para que puedas vivir en plenitud y así contagiar a tu familia y amigos. Si de su lado está el “llenarnos de su fuego” para llevar adelante su obra, de nuestro lado entonces, está el tomar buenas decisiones en el tiempo oportuno. Así como lo declara el Señor en su Palabra, “sus pensamientos son de bien”, por lo cual, Él desea obrar milagros y mostrarnos el mejor camino para nosotros. ¿Podrá Dios restaurar una familia, sanar un corazón o ayudarnos a vivir en santidad? ¡Claro que sí!

Dios puede sacar de lo malo, algo muy bueno; de lo poco, multiplicarlo en mucho. El Señor puede restaurar lo que se había destruido; puede ablandar corazones y sanar heridas. Pero, de nuestro lado, necesitamos tomar las decisiones correctas.

De nada sirve tomar una buena decisión cuando ya es demasiado tarde. Es por eso, que hoy la Palabra de Dios, toca a nuestros corazones para que podamos prestar atención a lo que el Señor desea guiarnos a comprender y así actuar de manera sabia.

Por lo tanto, veamos cuáles son las decisiones que debemos tomar en este tiempo:

Orar para alinearnos a Dios.“Una vez, Jesús estaba orando en cierto lugar. Cuando terminó, uno de sus discípulos se le acercó y le dijo: -Señor, enséñanos a orar, así como Juan les enseñó a sus discípulos. Jesús dijo: -Deberían orar de la siguiente manera: Padre, que siempre sea santificado tu nombre. Que tu reino venga pronto” (Lucas 11:1-2)

La primera decisión que necesitamos tomar en este tiempo es alinearnos con Dios. Es tener perseverancia en conocer su voluntad y poder avanzar hacia ella. Cuando Jesús les enseñaba a orar a sus discípulos, lo primero y más importante era declararnos sus hijos y someternos a su reino. Si el Maestro mismo necesitaba apartarse y conectarse con Dios, ¿cuánto más nosotros? Era allí donde recibía instrucciones para su ministerio, para la iglesia naciente y renuevo constante. Esta decisión va mucho más allá de pedir poder para ver milagros, sino primeramente, conocer lo que Dios desea hacer en cada situación. Es entablar un diálogo, donde nos alineamos a su plan y escuchamos su corazón.

Rodearse de cánticos de adoración. “Pues tú eres mi escondite; me proteges de las dificultades y me rodeas con canciones de victoria” (Salmo 32:7).

Evidentemente David, el salmista, estaba pasando tiempos difíciles y decidió rodearse de adoración, donde encontraba el verdadero refugio. ¡Más que nunca necesitamos incrementar el volumen de la alabanza a Dios! Nuestra adoración debe hablar más fuerte que la queja o el temor. Esto cambiará el ambiente de angustia y traerá libertad. ¿Es posible adorar a Dios en tiempos difíciles? ¿Cuáles son las alabanzas que cambian el ambiente en tu hogar?

Tener una fe intencional. Es tener una actitud activa, que se aleja de la comodidad para acercarse al Señor intencionalmente. Si anhelamos recibir algo de Dios, ¡es tiempo de levantarse para ir a buscarlo! Esta es la clase de fe que arrebata el milagro. “Una mujer de la multitud hacía doce años que sufría una hemorragia continua (…) Ella había oído de Jesús, así que se le acercó por detrás entre la multitud y tocó su túnica. Pues pensó: «Si tan solo tocara su túnica, quedaré sana» (…) Y él le dijo: «Hija, tu fe te ha sanado. Ve en paz. Se acabó tu sufrimiento»” (Marcos 5:24-34)

Esta mujer tenía un sufrimiento desde hacía muchos años. Sin embargo, tomó la decisión de buscar al Señor con una fe intencional. No se quedó esperando el milagro diciendo: “Si Dios quiere…” Sino que fue perseverante y lo buscó hasta que lo halló. Esta es la clase de fe que nos prepara para experimentar el cambio.

Llenar el vacío con plenitud. Cuando recibimos a Cristo en nuestra vida, de Él viene todo lo que necesitamos y en Él estamos plenos. ¿Qué es lo que distingue a un cristiano pleno? Es que luego de un genuino arrepentimiento, su vida es colmada de la presencia del Espíritu Santo. A un cristiano se lo distingue por los frutos, por el amor, porque conduce su vida sabiendo que es templo de Dios. Es la decisión de permitir que el Señor le ayude a resistir la tentación, a ser restaurado, a buscar la paz. Ser cristiano significa que Cristo vive en su corazón.

Jesús le dijo a sus discípulos: “En realidad, es mejor para ustedes que me vaya porque, si no me fuera, el Abogado Defensor[a] no vendría. En cambio, si me voy, entonces se lo enviaré a ustedes;” (Juan 16:7) “El Espíritu de Dios, quien levantó a Jesús de los muertos, vive en ustedes; y así como Dios levantó a Cristo Jesús de los muertos, él dará vida a sus cuerpos mortales mediante el mismo Espíritu, quien vive en ustedes”. (Romanos 8:11) “No me expulses de tu presencia y no me quites tu Espíritu Santo. Restaura en mí la alegría de tu salvación y haz que esté dispuesto a obedecerte”. (Salmos 51:11-12)

Decir Amén a las promesas de Dios. En 2 Corintios 1:18-20 Pablo enseña acerca de la fidelidad de Dios: “Mas, como Dios es fiel, nuestra palabra a vosotros no es Sí y No. Porque el Hijo de Dios, Jesucristo, que entre vosotros ha sido predicado por nosotros, por mí, Silvano y Timoteo, no ha sido Sí y No; mas ha sido Sí en él; porque todas las promesas de Dios son en él Sí, y en él Amén, por medio de nosotros, para la gloria de Dios”. Dios es fiel y cumple sus promesas. Es por eso que necesitamos tomar la decisión de creerle al Señor. Aunque parezca muy difícil, Él tiene el poder para hacer realidad lo que te ha prometido.

Por lo tanto, es tiempo de alinearnos a la voluntad de Dios y buscar su presencia con un corazón rendido para agradarle. Más que nunca, necesitamos rodearnos de alabanza para que “pise” toda queja o temor y activar nuestra fe intencional para encontrarnos con los milagros de nuestro Padre Celestial. Puedes tomar la decisión de llenar el vacío con la plenitud del Espíritu Santo y confiar en que las promesas de Dios se cumplen. ¡Tu vida puede ser maravillosa! ¡Es tiempo de tomar buenas decisiones!

VOLVIENDO AL PRIMER AMOR

Por: Carlos Annacondia

Creo que cuando alguien recibe a quien le cambia la vida, su primer deseo es que otros conozcan esa verdad, el anhelo de que otros puedan experimentar lo mismo que yo conocí cuando recibí a Jesús.

Cuando llevaba una semana de haber conocido a Jesús, me preguntaron: ¿Recibiste el Espíritu Santo? Respondí con otro interrogante: ¿Qué es? Me dijeron: “Bueno, es el idioma de los ángeles para hablar con Dios”, entonces dije: “Yo quiero eso”.

Empecé a buscar a Dios intensamente, Él me había cambiado la vida, yo sabía que era real, que no era un mito ni historia antigua… Él es real. Hice lo que yo siempre le digo a los muchachos: “Buscá a Dios hasta que Dios aparezca”. En mi caso llegó después de diez o quince días de haber recibido a Jesús.

El Espíritu Santo vino sobre mi vida. Dios se manifestó y cuando estaba en el suelo, tocado por su poder, tuve una visión: un gran estadio de tres anillos lleno de gente a quienes les estaba hablando en un idioma desconocido, realmente no sabía cuál era. Esa lengua permaneció por lo menos un día y medio, casi ni podía hablar en castellano, porque pensaba en castellano pero al hablar salía esa lengua; dice la Biblia: “estas señales seguirán a los que creen…” y ocurrió como en el día de Pentecostés cuando todos comenzaron a hablar nuevas lenguas según el Espíritu les daba qué hablasen. Esa fue mi experiencia y a partir de ese momento comenzaron a ocurrir cosas.

Puedo decir que el primer amor es la llave del comienzo de algo, pero la continuidad es mantener esa llave para recibir siempre la dirección de Aquel que un día nos llamó; porque es muy fácil olvidarnos de Dios, dejar de orar, dejar de buscar a Dios. Creo que si dejamos un día de buscar a Dios estamos comenzando a gastar la energía, la vitalidad, la gracia que Dios ha puesto sobre nosotros y cada vez va a ir en disminución. Es muy sencillo hablar del primer amor como si fuera algo del pasado; cuando yo hablaba en lenguas estaba en permanente estado de alabanza: “Gloria a Dios” y hablaba en lenguas; todos me decían: “ya se le va a pasar”, yo no entendía eso y les dije: “Perdonen pero yo quiero vivir en el primer amor hasta el último día de mi vida”, eso es lo que siento en Dios.

Vivir así no es fácil, hay que pagar un precio y es buscar a Dios todos los días de nuestra vida, buscar en las Escrituras; no digo pasarnos el día entero porque hay mucha tarea para hacer, pero el tiempo de Dios dárselo a Él, para renovar las baterías, para que siempre esa pasión pueda permanecer en nosotros, de otro modo es muy factible que cuando uno vaya creciendo en el ministerio, pueda llegar el confort porque ya tenemos la gente, la iglesia, tenemos todo… y ahora podemos entrar en reposo… Dios nos demanda: Él es Dios de todos los días, de cada instante, de los momentos difíciles y de los momentos en los cuales tenemos que darle gracias a Dios, gracias porque siempre me has ayudado, gracias porque estás conmigo, gracias por mi familia.

Quiere decir que la comunicación con Dios es lo que mantiene el avivamiento. No tiene por qué apagarse el avivamiento porque está en nosotros, en nuestros corazones.

Un corazón con avivamiento contagia a otros, y a otros, y así sucesivamente. El avivamiento nunca termina, salvo cuando entramos en reposo, cuando nos olvidamos del altar, cuando nos olvidamos de la oración y cuando dejamos de gemir por los que sufren. 

Recuperado de: https://oramos.com.ar/blog/mensaje-al-corazon/volviendo-al-primer-amor

mano elevada al cielo

Volviendo al primer amor

 Por: Carlos Annacondia

Creo que cuando alguien recibe a quien le cambia la vida, su primer deseo es que otros conozcan esa verdad, el anhelo de que otros puedan experimentar lo mismo que yo conocí cuando recibí a Jesús.

Cuando llevaba una semana de haber conocido a Jesús, me preguntaron: ¿Recibiste el Espíritu Santo? Respondí con otro interrogante: ¿Qué es? Me dijeron: “Bueno, es el idioma de los ángeles para hablar con Dios”, entonces dije: “Yo quiero eso”.

Empecé a buscar a Dios intensamente, Él me había cambiado la vida, yo sabía que era real, que no era un mito ni historia antigua… Él es real. Hice lo que yo siempre le digo a los muchachos: “Buscá a Dios hasta que Dios aparezca”. En mi caso llegó después de diez o quince días de haber recibido a Jesús.

El Espíritu Santo vino sobre mi vida. Dios se manifestó y cuando estaba en el suelo, tocado por su poder, tuve una visión: un gran estadio de tres anillos lleno de gente a quienes les estaba hablando en un idioma desconocido, realmente no sabía cuál era. Esa lengua permaneció por lo menos un día y medio, casi ni podía hablar en castellano, porque pensaba en castellano pero al hablar salía esa lengua; dice la Biblia: “estas señales seguirán a los que creen…” y ocurrió como en el día de Pentecostés cuando todos comenzaron a hablar nuevas lenguas según el Espíritu les daba qué hablasen. Esa fue mi experiencia y a partir de ese momento comenzaron a ocurrir cosas.

Puedo decir que el primer amor es la llave del comienzo de algo, pero la continuidad es mantener esa llave para recibir siempre la dirección de Aquel que un día nos llamó; porque es muy fácil olvidarnos de Dios, dejar de orar, dejar de buscar a Dios. Creo que si dejamos un día de buscar a Dios estamos comenzando a gastar la energía, la vitalidad, la gracia que Dios ha puesto sobre nosotros y cada vez va a ir en disminución. Es muy sencillo hablar del primer amor como si fuera algo del pasado; cuando yo hablaba en lenguas estaba en permanente estado de alabanza: “Gloria a Dios” y hablaba en lenguas; todos me decían: “ya se le va a pasar”, yo no entendía eso y les dije: “Perdonen pero yo quiero vivir en el primer amor hasta el último día de mi vida”, eso es lo que siento en Dios.

Vivir así no es fácil, hay que pagar un precio y es buscar a Dios todos los días de nuestra vida, buscar en las Escrituras; no digo pasarnos el día entero porque hay mucha tarea para hacer, pero el tiempo de Dios dárselo a Él, para renovar las baterías, para que siempre esa pasión pueda permanecer en nosotros, de otro modo es muy factible que cuando uno vaya creciendo en el ministerio, pueda llegar el confort porque ya tenemos la gente, la iglesia, tenemos todo… y ahora podemos entrar en reposo… Dios nos demanda: Él es Dios de todos los días, de cada instante, de los momentos difíciles y de los momentos en los cuales tenemos que darle gracias a Dios, gracias porque siempre me has ayudado, gracias porque estás conmigo, gracias por mi familia.

Quiere decir que la comunicación con Dios es lo que mantiene el avivamiento. No tiene por qué apagarse el avivamiento porque está en nosotros, en nuestros corazones.

Un corazón con avivamiento contagia a otros, y a otros, y así sucesivamente. El avivamiento nunca termina, salvo cuando entramos en reposo, cuando nos olvidamos del altar, cuando nos olvidamos de la oración y cuando dejamos de gemir por los que sufren. 

Recuperado de: https://oramos.com.ar/blog/mensaje-al-corazon/volviendo-al-primer-amor

 

¿Qué es evangelizar?

Por: Carlos Annacondi

Como Iglesia de Jesús debemos comprender que la tarea suprema de evangelizar es un llamado a hacer guerra espiritual. En palabras más simples, evangelizar es poner en práctica la guerra contra Satanás. Es salir de las cuatro paredes del templo para ir al territorio enemigo, a un lugar llamado mundo. A las plazas, a los parques, las calles… allí donde el diablo tiene el control, el imperio y el dominio de las vidas esclavizadas por el pecado- Es salir fuera del cuartel general, allí donde los soldados se preparan para la batalla, para penetrar en el campo del adversario. Y no sólo esto, evangelizar es arrebatarle al diablo de sus mismas garras las vidas que tiene atrapadas.

Tenemos una misión clara en Marcos 16:15-18, contamos con la estrategia en 2 Corintios 4: 3-4 y Efesios 6: 10-18 nos muestra las herramientas necesarias para llevarla a cabo. Además, como Iglesia de Jesús, poseemos la autoridad para ordenar al diablo que suelte las almas para que el evangelio pueda resplandecer en todo la Tierra.

“Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura. El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado. Y estas señales seguirán a los que creen: En mi nombre echarán fuera demonios; hablarán nuevas lenguas; tomarán en las manos serpientes, y si bebieren cosa mortífera, no les hará daño; sobre los enfermos pondrán sus manos, y sanarán” Marcos 16:15-18

“Pero si nuestro evangelio está aún encubierto, entre los que se pierden está encubierto; en los cuales el dios de este siglo cegó el entendimiento de los incrédulos, para que no les resplandezca la luz del evangelio de la gloria de Cristo, el cual es la imagen de Dios” 2 Corintios 4: 3-4

“Por lo demás, hermanos míos, fortaleceos en el Señor, y en el poder de su fuerza. Vestíos de toda la armadura de Dios, para que podáis estar firmes contra las asechanzas del diablo. Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes. Por tanto, tomad toda la armadura de Dios, para que podáis resistir en el día malo, y habiendo acabado todo, estar firmes. Estad, pues, firmes, ceñidos vuestros lomos con la verdad, y vestidos con la coraza de justicia, y calzados los pies con el apresto del evangelio de la paz. Sobre todo, tomad el escudo de la fe, con que podáis apagar todos los dardos de fuego del maligno. Y tomad el yelmo de la salvación, y la espada del Espíritu, que es la palabra de Dios; orando en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu, y velando en ello con toda perseverancia y súplica por todos los santos” Efesios 6: 10-18

Tan maravillosa es la Palabra de Dios que nos da el llamado, nos muestra el problema y nos ofrece la solución. Depende de nosotros poner por obra todo lo que en ella está escrito.

Es mi oración que su vida sea movida a la pasión por evangelizar. Para que comprendas, seas consciente y puedas ejercer la autoridad que Dios te ha dado para derrotar al diablo, para que muchos conozcan a Jesús. Y que puedas convertirte en un siervo de ferviente oración a favor de aquellos que tienen profunda necesidad de conocer a Cristo. Hoy más que nunca debemos clamar a Dios por los necesitados, al mismo tiempo que salimos a buscarlos.

Recuperado de: https://oramos.com.ar/blog/mensaje-al-corazon/que-es-evangelizar