Una economía estable

 

 Por: Por Daniel González

“Los siete años de abundancia en Egipto llegaron a su fin, y tal como José lo había anunciado, comenzaron los siete años de hambre, la cual se extendió por todos los países. Pero a lo largo y a lo ancho del territorio de Egipto había alimento. Cuando también en Egipto comenzó a sentirse el hambre, el pueblo clamó al faraón pidiéndole comida. Entonces el faraón le dijo a todo el pueblo de Egipto: Vayan a ver a José y hagan lo que él les diga”. Génesis 41:53-55

 Frente a la situación que se vive a nivel mundial y también como nación, necesitamos buscar consejos sabios en La Palabra de Dios para saber cómo conducirnos.

No debemos tener temor sino actuar como la Biblia nos enseña. En el Salmo 112:5b-6a leemos: «Gobierna sus asuntos con juicio, por lo cual de esta forma no resbalará jamás». Esto significa que aquel que maneja sus asuntos con sabiduría, al actuar de esta forma nunca caerá. No importa qué tan inestable sea la situación, no resbalará jamás. Aquí la palabra «juicio» tiene dos acepciones. La primera tiene que ver con ser juicioso, inteligente. Quien gobierne sus asuntos de manera inteligente jamás resbalará.

Podemos llevar esto a nuestra economía personal y familiar de una manera muy sencilla siguiendo algunas pautas: hacer un presupuesto mensual de gastos, es decir calcular antes de comenzar a edificar la torre, como nos enseñó Jesús; utilizar la tarjeta de crédito como un instrumento de pago y no como un medio de vida lo cual nos permitirá desarrollar contentamiento como enseña el apóstol Pablo; y hacer del ahorro un ejercicio, una gimnasia para poder aprovechar los buenos momentos al igual que la hormiga y así poder tener recursos en todo tiempo, sean épocas de bonanza o de crisis.

José es un buen ejemplo bíblico de esto. Cuando llegaron los siete años buenos, José supo administrar esa abundancia de granos, por eso tuvo alimento también en los 7 años malos y no solamente en los años de abundancia.

Deseamos que de una vez y para siempre el Pueblo de Dios entienda estos principios y los pueda poner por obra. Porque fue durante la peor crisis de Egipto cuando más prosperó José. Y no porque tuvo suerte, sino porque había guardado alimento. La provisión guardada no era una casualidad del destino, sino porque José gobernaba sus asuntos de manera juiciosa.

La segunda acepción de «juicio» tiene que ver con la justicia, el que se encarga de sus asuntos de manera justa, al actuar de esta forma, tampoco resbalará jamás.

Primero, justicia para con Dios lo cual significa honrarlo con nuestros diezmos y ofrendas, es decir, con la parte que le pertenece y le corresponde al Señor. Porque toda injusticia acarrea desgracia para nuestra economía y nuestra vida; La Palabra de Dios enseña que quienes retienen más de lo que es justo vienen a pobreza, por eso necesitamos en primer lugar ser justos para con Dios, el proveedor de todas las cosas que tenemos.

Segundo, justicia para con el prójimo lo que significa ser justos con los demás, por ejemplo los patrones con sus empleados. Aquí se refiere a pagar a cada persona lo que corresponde, y el trabajador brindar el servicio acorde al pago que recibe. Para crecer económicamente necesitamos también crecer en justicia, expresando de forma concreta el amor los unos por los otros.

Si como individuos actuamos de esta manera, por más dura que sea la situación, la promesa de La Palabra nos dice que no resbalaremos jamás porque hemos manejado nuestros asuntos con juicio, con justicia para con Dios y para con los hombres.

Si te preocupa el futuro, no tengas temor, ten esperanza en Dios. No una esperanza ficticia sino basada en La Palabra de Dios y en el hecho de que si hacemos nuestra parte, si obedecemos sus mandamientos, Dios es fiel y siempre cumple la suya haciendo que su Palabra no vuelva vacía.

Que en este tiempo también podamos ser sal y luz a los demás, y que el mundo pueda ver que el Pueblo de Dios gobierna sus asuntos con juicio, y que a causa de esto no resbala jamás

 

Recuperado de: Argentina Oramos por Vos https://www.oramos.com.ar/blog/la-personal-del-pastor/una-economia-estable

Discipulado: Navegando el camino para la próxima generación

Por: Rob Hoskins

En un mundo que cambia rápidamente, la tarea de discipular a la próxima generación adquiere nuevas dimensiones y desafíos. La generación más joven de hoy está creciendo en una era de posverdad, donde los absolutos parecen escasear y la tendencia de la generación anterior es a lanzarse de cabeza a tratar de convencerlos de lo contrario. Este enfoque a menudo nace del miedo, miedo que surge tanto de los líderes mayores como de los más jóvenes.

Durante una reciente reunión de líderes de la iglesia, se hizo evidente que tanto los líderes mayores como los más jóvenes albergaban temor. Los líderes más jóvenes temían que sus voces no fueran escuchadas y que no se les diera la oportunidad de abordar cuestiones culturales de una manera que resonara con su generación. Por otro lado, la generación mayor estaba ansiosa de que los líderes más jóvenes se desviaran demasiado del camino de la ortodoxia bíblica, haciendo concesiones teológicas y doctrinales. Ambas generaciones están operando con este espíritu de temor en lugar de hacerlo con amor, poder y sanidad mental. 

Aunque entiendo ambos lados de esta división generacional, tal vez lo que hemos estado pasando por alto es cómo Dios mismo adopta un enfoque diferente. El libro de Génesis, por ejemplo, no comienza con la caída en Génesis 3; comienza en Génesis 1 con el acto majestuoso de la creación. La transformación de Isaías no comienza con su reconocimiento de sus labios impuros; comienza con la presencia abrumadora de la gloria de Dios. Por lo tanto, nuestro enfoque para discipular a la próxima generación debe emular cómo Dios siempre nos ha guiado: mostrando primero su naturaleza y gloria imponentes. 

En tiempos de grandes trastornos y convulsiones sociales, las generaciones mayores tienden a preservar la verdad confrontando a las generaciones más jóvenes con una doctrina firme, pero nunca les muestran el asombro, la gloria y la maravilla de Dios. La ruina de la cultura actual es la creencia de que cada persona puede determinar por sí misma quién es y que nadie puede decirle lo contrario. Ese individualismo expresivo solo puede desmoronarse una vez que comprendan lo pequeños que son con respecto a la gloria de Dios. 

Es en el resplandor del amor y la majestad de Dios donde se arraiga la convicción. Esta generación debe reconocer primero la grandeza de Dios, lo que luego los lleva a reconocer su propia pequeñez y necesidad de Su gracia. En otras palabras, el discipulado eficaz hoy comienza con la comprensión del asombro y la gloria de Dios.

El segundo componente de un discipulado eficaz implica presentar la verdad de manera dinámica, abordando las preguntas propias de esta generación en lugar de regurgitar respuestas a preguntas planteadas por generaciones anteriores. Si bien es fundamental abordar cuestiones como el pluralismo y el relativismo en un mundo posmoderno, tenemos que ser intencionales al responder a sus preguntas actuales de una manera relevante y dinámica. 

El tercer aspecto gira en torno a una perspectiva misional. La próxima generación está intensamente orientada a las causas y desea marcar una diferencia tangible en el mundo. Se plantean preguntas como: “¿Cómo transformamos la sociedad? ¿Cómo resolvemos problemas globales como la pobreza y la trata de personas?”. El discipulado bíblico debería guiarlos a comprender que nuestra misión en el mundo debe surgir de nuestra relación con Dios. No se trata de nuestros propios esfuerzos, sino de nuestra proximidad a Él, lo que informa nuestra respuesta a los problemas del mundo.

La juventud de hoy debe experimentar en la Iglesia la siguiente secuencia: “Comprendo la gloria y el temor de Dios, me deshago ante su presencia y me arrepiento ante él, reconociendo que todos mis derechos vienen de Él. Señor, envíame, no con mis propias fuerzas, sino con el poder de tu Espíritu”. Dios es el único que puede confrontar, convertir y transformar a cualquier individuo, familia o comunidad.

Por último, el Cuerpo de Cristo debe promover el discipulado intrageneracional. Esto significa correr la carrera juntos, no pasar el testigo de una generación a la siguiente. Así no es como debería funcionar el Cuerpo de Cristo; no deberíamos esperar a que la generación mayor termine la carrera para permitir que corra la generación más joven. En lugar de eso, corramos juntos, ofreciendo apoyo, sabiduría y guía. Es una carrera escalonada y de larga distancia en la que funcionamos como una comunidad, asegurando la continuidad, el amor y el servicio a través de las generaciones.

En mi propio camino, mi padre no me pasó la posta y me dejó sola para que corriera la carrera de liderar OneHope. Continuó amándome, guiándome y sirviéndome. Todavía aporta sabiduría a mi conocimiento. Espero hacer lo mismo con el próximo líder de OneHope, encarnando el liderazgo y el discipulado intrageneracional, donde los roles evolucionan pero el compromiso con la misión permanece firme.

El discipulado en el mundo de hoy puede parecer diferente de lo que solía ser, pero como Iglesia tenemos que correr la carrera juntos, como una familia unida, asegurando que la próxima generación esté equipada para continuar el viaje.

Recuperado de: https://robhoskins.onehope.net/discipleship-for-the-next-generation/

Centralidad del compromiso por las misiones

POR:RAFAEL PEDACE

 

En mi adolescencia, un libro encendió mi corazón: “Pasión por las Almas”, de Oswald J. Smith. El evangelista señalaba:

 

“Cuando consideramos el evangelismo mundial y la gran comisión, debemos

pensar en términos de millones y cientos de millones, de otra manera no hay posibilidad de obedecer el último mandamiento de Cristo”

 

  1. Misiones, es obediencia a un mandamiento

Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura. Mar-

cos 16:15

 

Esto no es una parábola, una alegoría, una hipérbole, una opción. Es una orden, un mandamiento. Así como los pasos que hemos dado al creer, bautizarnos, servir al Señor, ser fieles, congregarnos. Son mandamientos, no opciones.

 

  1. Compasión por los perdidos.

Y se le mostró a Pablo una visión de noche: un varón macedonio estaba en pie, rogándole y diciendo: Pasa a Macedonia y ayúdanos. Hechos 16:9
Hay un clamor en el mundo, en China, en la India, en los países del tercer mundo, en los países desarrollados, hay ovejas y hay camellos, que están esperando oír por primera vez el mensaje esperanzador del Evangelio de Jesucristo.

 

  1. Camellos y ovejas

Entonces él, oyendo esto, se puso muy triste, porque era muy rico (joven rico).

 

Al ver Jesús que se había entristecido mucho, dijo: ¡Cuán difícilmente entrarán en el reino de Dios los que tienen riquezas! Porque es más fácil pasar un camello por el ojo de una aguja, que entrar un rico en el reino de Dios. Y los que oyeron esto dijeron: ¿Quién, pues, podrá ser salvo? Él les dijo: Lo que es imposible para los hombres, es posible para Dios. Lucas 18:23-27

 

El mensaje de redención tiene un vasto poder. No solo es efectivo para rescatar ovejas

extraviadas, sino también para ganar camellos para el Reino de los Cielos. Personas influyentes, adineradas, de encumbrada posición, también están necesitando el mensaje de poder que les ofrece el Señor. Todas las almas tienen el mismo valor a los ojos del Señor, pero la influencia que logran las conversiones de camellos tiene un alcance diferente. Rogamos a Dios que nos de estrategias para ganar millones de ovejas pero también camellos que producirán gran impacto en la sociedad. Ganemos Saulos, que están esperando un mensaje que de propósito a sus vidas.

  1. Las misiones apresuran la venida del Señor

Y será predicado este evangelio del reino en todo el mundo, para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin. Mateo 24:14

 

La descomposición social, el aumento de la maldad y el apremio del diablo al presentir

que su tiempo es breve, nos deben movilizar a poner toda nuestra energía para que la venida del Señor sea lo más pronta posible. Esta sólo se cumplirá cuando completemos su mandato de llevar el mensaje del evangelio hasta lo último de la tierra. La tarea es grande, pero más grande aún es quien nos ayuda y empodera.

 

  1. Apoyar las misiones es la mejor inversión

Como individuos racionales invertimos en lo que creemos y confiamos que nos dará

una renta o un buen retorno o dividendo.

No conozco mejor inversión que la que se hace en los valores eternos. Pedro le preguntó al Señor:

 

Entonces Pedro dijo: He aquí, nosotros hemos dejado nuestras posesiones y te hemos seguido. Y él les dijo: De cierto os digo, que no hay nadie que haya dejado casa, o padres, o hermanos, o mujer, o hijos, por el reino de Dios, que no haya de recibir mucho más en este tiempo, y en el siglo venidero la vida eterna. Lucas 18:28-30

 

Hermanos que van, hermanos que oran y amigos que ofrendan, están llevando adelan-

te la mejor y más rentable inversión en este espacio temporal que se nos ha concedido.

 

Hay retribución sobreabundante, no sólo en la eternidad, sino también en el paso presente por esta tierra.

 

Recuperado de: Boletín del Departamento Nacional de Misiones.

Rogad al Señor de la Mies

por Carlos Sokoluk 

Cuando Jesús concluye la obra redentora en la tierra, se la confía a sus discípulos. Justo antes de ascender al cielo se asegura de recordarles cuál es la tarea de la que se tienen que ocupar: Por tanto, vayan y hagan discípulos en todas las naciones, y bautícenlos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Enséñenles a cumplir todas las cosas que les he mandado. Y yo estaré con ustedes todos los días, hasta el fin del mundo.» Amén. En el mandato de Jesús encontramos que a la tarea evangelizadora se le agrega la de conformar un cuerpo espiritual a partir del bautismo y en tercer término se encomienda un proceso de enseñanza de los mandatos de Jesús. Esos son los tres principios esenciales de una iglesia. Luego podemos concluir que Jesús ordena que planten iglesias en todas las naciones y que Él personalmente estaría involucrado a través de todos los tiempos. Efectivamente desde la ascensión de Jesús, en mayor o menor medida siempre se plantaron nuevas iglesias o congregaciones cristianas. Pero en nuestros días lo que está ocurriendo es algo sobrenatural, ya que hay un inusual auge en la plantación de iglesias en muchos países de diferentes continentes. Quiere decir que si nos involucramos personalmente en esta tarea establecida por el Señor mismo, vamos a ser los protagonistas de un importante capítulo de la historia de la iglesia. En la historia sagrada vemos que cada vez que Dios manifestó su gracia y poder a favor del pueblo lo hizo a través de una persona a la que Él “llamó”: Abraham, Moisés, Gedeón, Eliseo, Pedro, Pablo y así muchos otros en la historia reciente también. Vamos a necesitar que el Señor convoque a los “llamados” para plantar cientos de nuevas iglesias aquí y ahora, en nuestro país. En Lucas 10.2 Jesús mismo considera que: “La mies a la verdad es mucha, mas los obreros pocos” y luego propone la solución: “por tanto, rogad al Señor de la mies que envíe obreros a su mies”. Es el momento oportuno para que pastores y congregaciones vayamos a la presencia del Padre y le digamos que su Hijo nos mandó a rogarle que con urgencia envíe a los iniciadores de iglesias que necesitamos para que se cumpla su mandato. Teniendo en cuenta la parábola de la viuda y el juez injusto, si disponemos de programas de oración, que pueden ser diarias o semanales, individuales, o en grupos especiales o con toda la congregación, con toda seguridad surgirán los llamados ¿pues acaso Dios se tardará en responderles a sus escogidos, que claman a él día y noche?

 

Debemos prepararnos para el crecimiento

Pr. Daniel González

“Y nadie echa vino nuevo en odres viejos; de otra manera, el vino nuevo rompe los odres, y el vino se derrama, y los odres se pierden; pero el vino nuevo en odres nuevos se ha de echar”. Marcos 2.22

Para crecer y entrar en etapas nuevas debemos estar preparados, ya que muchas crisis se producen, no por lo nuevo, sino por la falta de preparación para recibirlo.

El vino nuevo:

En lo emocional, estar preparados para comenzar una relación sentimental.

En lo familiar, estar preparados para recibir a los hijos.

En lo económico, estar preparados para administrar mayores recursos.

En lo profesional, estar preparados para responsabilidades mayores.

Este vino requerirá de un odre nuevo para que pueda ser aprovechado y, además, para que no rompa el odre viejo.

El odre nuevo:

Sanidad emocional y amplitud para compartir.

Matrimonio bien consolidado.

Dominio propio y establecimiento de prioridades.

Disciplina en la organización y excelencia en la ejecución.

Este odre debe ser preparado antes de que llegue el vino nuevo, para alejar toda crisis de tu vida y no entrar en conflicto a causa de las bendiciones.

Necesitamos entender que el odre de hoy sirvió para el vino actual, y que el vino nuevo requerirá de un odre nuevo.

Yo bendigo tu vida con preparación para recibir lo nuevo de Dios, y que esto sea para bendición y no haya crisis por falta de preparación.

Recuperado de:https://renacer.ar/blog/prepararnos-crecimiento/

Extendernos al futuro

Nate Ruch

El éxito para los líderes del reino de Dios se aparta del modelo tradicional de éxito que promueve la sociedad moderna. La búsqueda de logros y metas personales, especialmente cuando están motivados por aspiraciones egoístas, es contraria al modelo de liderazgo de Jesús. La Escritura ofrece una visión alternativa del éxito, una que mira más allá del presente y se enfoca en bendecir a la próxima generación de líderes. Hebreos 11:20 destaca cómo Isaac, por fe, bendijo a sus hijos, proyectándose hacia el futuro. Esto subraya que la promesa de Dios no era solo para él, sino para las generaciones que vendrían después. Los líderes de hoy necesitan tener la misma mentalidad: priorizar el impacto en las generaciones futuras sobre los logros personales.

  • Perspectiva

Uno de los elementos más importantes para un líder que quiere bendecir a la próxima generación es tener la perspectiva correcta.

Dios no nos llama simplemente a un trabajo o una carrera; Él nos llama a seguir su voz. El llamado de Abraham en Génesis 12:1 nos muestra que lo importante es obedecer a Dios y no aferrarse a lo que conocemos. El ministerio no se trata de la posición que ocupamos, sino de hacia dónde nos está guiando Dios. Un buen líder debe estar dispuesto a soltar su cargo cuando Dios lo requiera y empoderar a otros para que continúen el trabajo. Esto es lo que Juan el Bautista entendió cuando dijo: «Es necesario que Él crezca, y que yo disminuya» (Juan 3:30).

Al seguir el llamado de Dios, el éxito no se mide por el número de seguidores o el tamaño de la iglesia, sino por la capacidad de liberar a otros para que también sigan la voz de Dios. La misión del líder debe ser más grande que el papel que desempeña, ya que lo que cuenta es el impacto eterno de sus acciones.

  • Gracia

Otro aspecto clave del liderazgo es enfocarse en el progreso, no en la perfección. Pablo, en Filipenses 3:12, afirma que, aunque no ha alcanzado la perfección, sigue adelante en el proceso de crecimiento. Los líderes ministeriales a menudo se exigen a sí mismos y a los demás estándares imposibles, lo que puede generar frustración y desmotivación. Sin embargo, es vital recordar que nadie es perfecto y que todos necesitamos la gracia de Dios.

El progreso continuo, tanto en la vida del líder como en la de los que están bajo su liderazgo, debe celebrarse. Un líder exitoso es aquel que no solo se enfoca en su propio crecimiento, sino que también fomenta el crecimiento de los demás, alentándolos y guiándolos con paciencia y amor. Como se menciona en 1 Corintios 13, el amor no guarda rencor ni se comporta de manera egoísta; es un amor que cubre y protege a los demás. Este tipo de amor genera un ambiente seguro donde las personas pueden cometer errores y aprender de ellos.

  • Integridad

La integridad es fundamental para un liderazgo eficaz y duradero. Esta se manifiesta en dos formas: la integridad moral y la integridad estructural. La primera se refiere a la coherencia en el carácter, es decir, ser una persona íntegra incluso cuando nadie está mirando. La rectitud moral es esencial para guiar correctamente al pueblo de Dios y ser un ejemplo a seguir.

La integridad estructural, por otro lado, tiene que ver con la capacidad del líder para manejar las responsabilidades de su ministerio sin colapsar bajo la presión. Al igual que un puente que debe soportar tráfico pesado, los líderes deben construir una estructura que pueda soportar el peso del crecimiento y las demandas del ministerio. Esto implica delegar tareas y no intentar llevar todo el peso por sí solos. Si un ministerio crece, también debe crecer su estructura, de lo contrario, habrá un colapso inevitable.

  • El legado y la visión hacia el futuro

El liderazgo efectivo en el reino de Dios no se trata solo del presente, sino de cómo impactar a las generaciones futuras. El abuelo del autor es un ejemplo de esto, ya que a pesar de sus errores, logró elevar el nivel para sus hijos y nietos. Este legado es una representación tangible de cómo un líder puede proyectarse hacia el futuro y preparar el camino para los que vendrán.

El liderazgo en el reino de Dios es una carrera de relevos donde el testigo se pasa de una generación a la siguiente. Es importante que los líderes actuales no solo se concentren en su propio éxito, sino en formar y empoderar a otros para que continúen el trabajo después de ellos. Tal como el abuelo del autor pasó su testigo a la siguiente generación, los líderes de hoy deben hacerlo con una visión clara, sabiendo que sus decisiones tendrán un impacto en las generaciones venideras.

Para tener éxito en esta misión, los líderes deben pedirle a Dios que les conceda perspectiva, gracia e integridad. Solo con estas cualidades podrán extenderse hacia el futuro y tocar la eternidad.

Resumen de la nota obtenida de: https://influencemagazine.com/Practice/Reaching-Into-the-Future

LAS MISIONES EN AMÉRICA

POR MARCELO LUCERO

Hola, te saludo desde tierras mapuches, ya trabajando en el sur de chile hace ya 10 años.

Todo no fue de la noche a la mañana. En mis principios iba con el misionero Cassolini, trabajando como misionero apoyo ministerial a las comunidades mapuches de Quiñenahuin, en el sur de Chile. Íbamos cada 15 días, y nos hospedamos en casa de un pastor mapuche que vive a 600 metros arriba de la montaña. Nuestra base se encontraba en la ciudad de Temuco.

En las comunidades trabajamos en el área de enseñanza, predicación y visitación. Todo este trabajo lo hicimos por muchos años, hasta que un obrero que ahora es pastor nos hospedó en su casa, y ya no teníamos que subir la montaña.

Con el tiempo al misionero Fernando Cassolini lo pusieron como encargado de la escuela secundaria evangélica, para que con el tiempo sea habilitada.

He trabajado en otras comunidades mapuches, una que se llama Naipio, actualmente no estoy yendo porque estoy cuidando la escuela secundaria evangélica que ya está aprobada. Por ejemplo, este mes vinieron funcionarios del ministerio de educación de Chile. El día no lo sabía, pero llegaron.

En frente de la escuela secundaria hay una iglesia mapuche de las Asambleas de Dios en la cual predicó regularmente. Mapuches de cerca del lugar vienen para que yo predique en su radio cristiana.

Trabajando en este lugar hemos recibido muchos grupos. He recibido a una escuela primaria evangélica de Santiago de Chile para realizar un retiro. También hemos recibido exploradores del rey de Chile, y equipos de trabajo todos los veranos. Pasamos muchas dificultades al cruzar fronteras infinidades a veces, también peligros en el tiempo de pandemia, pero el Señor ha sido fiel. Podría contar infinidades de testimonios acerca de ello.

Dios siempre nos ha bendecido, y me ha permitido ser de bendición. Gracias a Dios pude bendecir con estufa nueva de combustión lenta, equipos de audio, micrófonos inalámbricos, con sus baterías y cargador de batería a la comunidad mapuche de Naipio.